Nunca falla

Publicado el 04 March 2011

reflexiones de motivacion destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosLa ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Salmo 19:7.

El verano agoniza aquí, en Portland, y como triste lamento de su partida, el cielo llora las primeras lluvias del largo invierno que terminará solo en marzo del próximo año.
Llora también la familia de Isidoro, un mejicano que atravesó la fronte­ra y, al ser preso, se quitó la vida: “Mejor morir que ver mis sueños hechos polvo”, escribió en un trozo de papel usado. En el salmo 119, de donde fue tomado el versículo de hoy, la ley y el testimonio de Jehová se refieren a las enseñanzas divinas que te llevan hacia la tierra de los sueños: la felicidad.
Las enseñanzas del Señor son el camino que conducen a esa meta desea­da. El ser humano quiere ser feliz; lucha, trabaja y se esfuerza para serlo. Re­corre distancias infinitas, cruza fronteras, se arriesga y, finalmente, envejece y llega a la conclusión de que la felicidad está fuera de su alcance.
La Biblia declara categóricamente, sin embargo, que la felicidad existe, pero que no es hallada por casualidad; hay que buscarla por el camino correcto.
La felicidad no es la ausencia de problemas. Este mundo está lleno de dificultades. Vivir feliz es el arte de enfrentar los problemas con sabiduría, y salir de esa lucha victorioso. La mayor necesidad del ser humano, para alcan­zar la felicidad, es la de sabiduría; por eso, en este salmo, el Señor promete dar sabiduría al sencillo. Sencillo es el humilde de corazón, que reconoce su insuficiencia y busca el consejo divino.
Cada día puede constituir una oportunidad de oro para el sencillo y sa­bio, que reconoce los errores de ayer y está dispuesto a recomenzar una nue­va batalla. No hay guerra sin batallas perdidas; pero, tampoco hay batallas ganadas sin reflexión y reorientación.
El sabio aprende de los errores, de los fracasos, de las victorias… No cesa de aprender; no se cansa de consultar. No se desanima. Sigue al frente, segu­ro de que cada día es un nuevo día.
Por eso hoy, antes de iniciar la batalla de este nuevo día, deposita tu con­fianza en el Señor y en su nombre, y sal rumbo a la victoria, recordando que “la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo”.


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