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Pisadas

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nuestra relacion con dios destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosAndrés Bonar solía decir que siempre es fácil observar y seguir las pisadas de una persona si andamos muy cerca por detrás de ella, pero que si nos quedamos un poco lejos, resulta más difícil.

De la misma manera, si seguimos de cerca al Maestro nos será fácil ver el camino, pero si tratamos de seguirle de lejos muy difícil nos será conocer cuál sea el sendero.

2 Samuel 22:37 “Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, Para que no titubeasen mis rodillas”
Job 31:4 “¿No ve él mis caminos, Y cuenta todos mis pasos?”
Job 34:21 “Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos”

Salmos 37:23 “Por Dios son ordenados los pasos del hombre, Y aprueba su camino”
Proverbios 4:12 “Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; Y si corrieres, no tropezarás”

La Mano del Maestro

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devocionales cristianos2 destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosEstaba golpeado y marcado y el rematador en una subasta y pensó que por su escaso valor, no tenía sentido perder demasiado tiempo con el viejo violín, pero lo levantó con una sonrisa.

-¿Cuánto dan señores? -gritó-, ¿quién empezará a apostar por mí?
-Un dólar, un dólar- alguién replicó, después dos dólares.
-¿Sólo dos?
-Dos dólares y ¿quién da tres?, tres dólares, a la una; tres dólares a las
dos; y van tres…

Pero NO, desde el fondo de la sala un hombre canoso se adelantó y recogió el
arco; luego, después de quitar el polvo del violín y estirado las cuerdas
flojas, las afinó y tocó una melodía pura y dulce como un coro de ángeles.

Cesó la música y el rematador, con una voz silenciosa y baja dijo: -¿Cuánto
me dan por el viejo violín? y lo levantó en alto con el arco.

-Mil dólares y… ¿quién da dos? -¡Dos mil!, ¿Y quién da tres? Tres mil a la
una, tres mil a las dos; y se va y se fue, -dijo.

La gente aplaudía, pero algunos decían: “No entendemos bien, ¿qué cambió
su valor?”. La respuesta no se hizo esperar: “¡La Mano del Maestro!”
Que una melodía celestial brote hoy de tu vida, si te dejas usar en las manos del Maestro por excelencia.

Efesios 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Por qué Gritan?

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devocionales cristianos2 destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosUn día un sabio preguntó a sus discípulos lo siguiente:
- ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los hombres pensaron unos momentos:
- Porque perdemos la calma – dijo uno – por eso gritamos.

- Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? – preguntó una vez más ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?
Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía al maestro.

Finalmente él explicó: – Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho.

Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Luego preguntó: – ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, por qué? Sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.

Continuó: – Cuando se enamoran más aún, qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuan cerca están dos personas cuando se aman.

Luego el sabio concluyó: Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

Conversación con Dios

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destacados consejos y principios , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosPor Charles F. Stanley:

Cuando éramos niños, es posible que la “técnica del silencio” funcionara bien cuando no queríamos hablar con la gente.

Pero siendo ya adultos, esa opción rara vez existe. Vivimos en un mundo lleno de comunicación constante. Las buenas noticias son para ser compartidas, y los días difíciles exigen aliento y consuelo. Dios nos ha dado muchas oportunidades para desarrollar el acercamiento a través del intercambio verbal.
¿Qué de nuestra relación con Jesús? La comunicación con nuestro Salvador es tan importante como nuestra conversación con amigos y familiares; en realidad, mucho más importante. Necesitamos abrirle nuestro corazón al Señor para dejar que Él nos guíe a las decisiones y soluciones correctas para nuestras vidas.

Gracias al ejemplo de Jesús y a la abundante iluminación de las Escrituras, somos capaces de entender mejor cómo orar a nuestro Dios.
El Padrenuestro (Lc.11:2-4) es un excelente modelo de oración que nos enseña a:

Reconocer el papel de Dios como nuestra autoridad (v. 2).
Someternos a Su voluntad (v. 2).
Confiar en la provisión del Señor (v. 3).
Entender el perdón de Dios y nuestra responsabilidad de perdonar (v. 4).
Confiar en que Dios nos librará del mal y de la tentación (Lucas 11:4).
Incluir la alabanza, las peticiones, el arrepentimiento y la obediencia en nuestras oraciones.

Jesús y los apóstoles nos enseñan lo esencial de la oración:

La oración no es para impresionar (Mt. 6:6).
Hay que evitar el vocabulario florido y el parloteo (Mt. 6:7).
La humildad y la obediencia son las actitudes adecuadas en la oración, como lo demostró Jesús antes de su arresto (Lc. 22:41, 42).
Al igual que los apóstoles, debemos dedicarnos a la oración (Hechos 1:12-14).

El ejemplo dado por Jesús en Juan 17 de una vida de oración genuina se centra en:

Su relación con Dios (vv. 1-5).
Sus seguidores y la relación de éstos con Dios (vv. 6-19).
Su preocupación por la unidad de los creyentes (vv. 20-26).

Preguntas para reflexionar

¿Está usted apartando tiempo de calidad cada día para comunicarse con Dios? ¿O está aplicando la “técnica del silencio con Él?
¿Qué tipo de oración cree usted que glorifica más a Dios?

Lo que Dios dijo lo va a hacer.

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nuestra relacion con dios devocionales cristianos2 destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosEn el naufragio de tu vida, tiene que levantarse sentido de destino y de propósito, para que puedas resucitar.

¿Por qué Cristo resucitó? Porque él sabía que muerto no hacía nada. ¿Por qué Cristo regresó después que resucitó?

Él pudo haberse quedado en el cielo, pero vino a decirle a los once que estaban deprimidos que toda autoridad le había sido dada, y que ahora podían ir y transformar las naciones.

No hay resurrección, si no hay sentido de propósito.

Un día Pablo zarpó, y una tormenta comenzó a azotar el barco de manera tal que estaban lanzando las cosas porque pensaban que se hundirían.

Al otro día, Pablo se levantó y le dijo a todos que la noche anterior había tenido un encuentro con Dios. Que un ángel le dijo que ninguna de sus vidas se perdería. ¿Por qué? Porque él tenía que ir a predicar.

Si tú no tienes sentido de destino y de propósito, pégate a alguien que lo tenga, y tú vas a llegar al otro lado, porque si el barco se está perdiendo, todo lo que hace falta es que haya alguien que sepa que hay una razón por la que vivir.

Si tú piensas que todo está perdido, y que no tienes razón para vivir, si tus hijos, tu matrimonio, tu familia, no son suficientes razones, el Dios Todopoderoso que dio la vida por ti en la cruz del Calvario, debería ser razón suficiente para levantarte de ese problema.

Tú debes salir de las deudas, no debes seguir pagando intereses por los próximos treinta años. Ese dinero debería quedarse en tu familia, debería ser la herencia de tus hijos, debería utilizarse para la educación de tu familia, para dejar un legado. Tú deberías levantarte y prosperar, porque hay razón.

El barco se puede perder, pero tu vida no se va a perder, porque tú tienes algo que hacer.

Quizás hay crimen en tu país, hay crimen en todos lados, pero la pregunta es: ¿Qué estamos haciendo? Quizás tú no tienes un plan anticrimen, pero puedes ganarte a una persona para el Señor que sí lo tenga, o puedes cambiar a uno que no se va a convertir en un criminal, puedes transformar una generación.

En el naufragio de tu vida, tiene que levantarse sentido de destino y de propósito, para que puedas resucitar.

En Mateo 28:17, dice que cuando vieron a Cristo, le adoraron, y algunos dudaron. Ese es el problema, que mientras unos adoramos, otros todavía dudan.

¿Por qué algunos dudaban? Dice unos versos antes, en Mateo 28:12 que le pagaron mucho dinero a los soldados para que mintieran, diciendo que los discípulos habían robado el cuerpo en la noche, mientas ellos dormían.

La verdad cuesta dinero, pero la mentira cuesta mucho dinero. Un buen matrimonio cuesta dinero, pero más cuesta el adulterio. Lo que pasa es que el mundo está dispuesto a dar mucho dinero por las mentiras.

Hoy hay algunos que todavía dudan porque el mundo ha pagado para mentirles, para persuadirlos a ser escépticos, a no creer en el poder de Dios. Lo curioso es que aquellos soldados son los mismos que estuvieron allí frente a la tumba, y tuvieron una experiencia con el Cristo resucitado.

Afuera en el mundo hay un montón de gente que tuvo una experiencia con el Cristo resucitado, y hoy les pagan para que te mientan. Hay soldados que están cobrando mucho dinero para decirte que él no resucitó, que él no quiere encontrarse contigo, y que todo lo que él dijo era una mentira.

No podemos tener miedo a poner dinero para que se predique el evangelio, porque la verdad necesita ser predicada, y de la misma manera que la mentira se promueve con dinero, la verdad se promueve con dinero, con menos dinero que la mentira.

Hay algunos que dudan mientras otros adoramos, y lo grande de todo es que el Cristo resucitado se le aparece a los dos.

El resucitado está para los que le adoran y para los que dudan, porque no se trata del que adora y del que duda, se trata de que lo que él dijo, él lo va a hacer. Y él dijo que se iba a encontrar con ellos, como dijo que se iba a encontrar contigo. Tú que has dudado, él vino a decirte: Toda autoridad me ha sido dada.

Nada te debe dominar. Deja de creer las mentiras del mundo.

Atentos a la voz de Dios

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reflexiones de motivacion destacados , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosPastor David Yonggi Cho

La oración es un diálogo, no un monólogo. Para orar eficazmente debemos tanto hablar como escuchar a Dios. Debido a que Dios nos ha llamado a una relación de amor, hemos de comprender la importancia de lo que implica este tipo de vínculo.
    

Ya sea oír la Palabra de Dios para una mejor comprensión de la Escritura, o a fin de recibir su dirección divina para nuestra vida, el saber hacerlo es sumamente importante. Para escuchar la voz de Dios debemos tener la actitud correcta: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7: 17). En este versículo, Jesús nos revela la importancia de una actitud dispuesta con relación a la voluntad de Dios.

Por lo tanto, si no estamos dispuestos a hacer su voluntad, no podremos oír claramente la voz del Señor.

De manera que nuestro deseo de escuchar a Dios debe expresarse mediante una actitud dispuesta. ¿Por qué habría El de hablar a alguien que no quisiese obedecer? Otro principio importante en cuanto a escuchar a Dios es tener “oídos para oír”. En el Evangelio de Lucas, Jesús dice a sus discípulos: “Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras; porque acontecerá que el Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres” (Lucas 9:44).

Sin embargo, ellos no comprendieron lo que Jesús decía, aunque lo oyeron físicamente: “Mas ellos no entendían estas palabras, pues les estaban veladas para que no las entendiesen; y temían preguntarle sobre estas palabras” (Lucas 9:45).

¿Por qué no comprendieron los discípulos lo que se les dijo claramente? No tenían oídos para oír. Mientras Jesús hiciera milagros y manifestase el poder del reino venidero, ellos estaban dispuestos a comprender por lo menos las implicaciones temporales de lo que El enseñaba; sin embargo, cuando les anunció que podían perder a su Mesías y Señor, no quisieron escucharlo, de modo que no lo entendieron. Estudiando la cognición (proceso mental por el que adquirimos el conocimiento), los pedagogos han descubierto que un estudiante comprende y retiene mejor lo que se siente motivado a aprender. Si el alumno está familiarizado con el tema de estudio, entenderá mejor que si no es así; y si considera lo que se dice de importancia para sus necesidades prestará más atención. Los discípulos no tenían interés en oír acerca de la posibilidad de que Jesús fuera apresado por sus enemigos; de modo Que no escucharon.

Así que tener oídos para oír es contar con la capacidad de comprender lo que se dice gracias a la actitud correcta: la obediencia. Si no queremos sinceramente hacer la voluntad de Dios, no podremos escucharle.

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:6). Este versículo se repite varias veces en los capítulos 2 y 3 de Apocalipsis, e implica que no podemos escuchar lo que el Espíritu está hablando si no contamos con un oído que oye. No es que no queramos escuchar; sino que debemos tener la capacidad de hacerlo. Cuando escuchamos la voz de Dios, a menudo El corrige nuestras malas actitudes, nos aconseja y nos da dirección clara. Si hemos pecado, el Espíritu Santo está listo para redargüirnos y volvernos a llevar al lugar donde cometimos el pecado. ¿Cómo desarrollamos un oído que oye para escuchar lo que el Espíritu nos está diciendo? Para ello necesitamos ser obedientes en lo que ya sabemos es la voluntad de Dios. ¿Por qué habría El de dirigirnos si no hemos obedecido en lo que hasta ahora nos ha guiado a hacer? Si en nuestra vida hay pecado que nos impide obedecer a Dios, debemos confesarlo rápidamente y ponerlo bajo la sangre de Cristo. Eso limpia nuestra vida y nos hace volver a una relación de amor con Jesucristo, al tiempo que nos capacita para oír su voz.

La voz y el momento de Dios

Dios puede hablarnos, pero hemos de aprender a conocer su momento; y eso requiere disciplina y paciencia. “Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios” Isaías 50:4).

El contexto de este versículo es muy importante para aprender a escuchar a Dios ya movernos en su momento oportuno. Isaías 50 comienza señalando el triste estado de Israel; y luego, Dios formula la retórica pregunta: ¿Por qué? La respuesta es que cuando El quiso visitar a su pueblo con bendición, no pudo encontrar a ningún hombre dispuesto a ser usado. Luego leemos el versículo que acabamos de citar y que proféticamente tiene que ver con la venida del Mesías. Sin embargo, el principio divino implicado en el mismo sigue siendo válido para todos los que están deseosos de escuchar y obedecer a la voz de Dios. Debemos ser disciplinados (sabios), y no sólo conocer la palabra adecuada; sino también hablar y obedecer en el momento oportuno.

El apóstol Pablo quería predicar en Asia -tenía un deseo muy grande de compartir el inigualable evangelio de Jesucristo en aquella necesitada parte del mundo-; sin embargo, el Espíritu Santo no le permitió ir. Luego quiso viajar a Bitinia, y el Espíritu tampoco le dejó; de modo que Pablo acabo en Troas. Pero por la noche, Dios le dirigió hacia Europa: esa era la voluntad divina. Miles de años después, el evangelio fue predicado en Asia. ¡Es crucial actuar en el momento escogido por Dios!.

Hace muchos años me encontraba con el fundador de la primera emisora de televisión cristiana en América; un hombre de fe que ya tenía programa de radio en California. Estando en su casa, me persuadió de la necesidad de contar con una emisora de radio cristiana en Corea del Sur. Hicimos todos los arreglos; comprando el costoso equipo y contratando al personal apropiado. Sin embargo, no logré conseguir con el permiso necesario, y oraba continuamente a Dios, pero sin resultado alguno. No era el momento oportuno. Hoy día, mis ministerios de televisión y radio alcanzan toda Corea del Sur. ¡Ha llegado el momento oportuno! Por lo tanto, esté dispuesto a obedecer, mantenga la actitud espiritual correcta, obedezca lo que ya sabe que es la voluntad de Dios, y comience a escuchar atentamente cuando ora. Tal vez el momento perfecto para llevar, a cabo sus pensamientos no haya llegado todavía, pero Dios le guiara en el camino en que deba andar. Aunque tarde, su dirección es segura: “Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, Sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envíe” (Isaías 55:11).

Dios quiere hombres y mujeres con oídos para oír lo que el Espíritu Santo esta diciendo a la Iglesia. El problema no consiste en que El haya dejado de hablar, sino en que nosotros no estamos escuchando. Es de importancia capital en cuanto a escuchar a Dios el reconocimiento de que El es un Padre amoroso y nosotros sus hijos por medio de Jesucristo nuestro Señor. Como padre de tres hijos varones, aprecio de manera especial esta Importante relación que tenemos con Dios. Aunque mis hijos se parecen entre si en el aspecto externo, son muy diferentes en cuanto a personalidad. Cada uno de ellos tiene una forma característica de escuchar y comprender; y ya que además los tres pertenecen a grupos de edades distintos, hay que tratar a cada uno de un modo diferente. Soy responsable de comunicarme con ellos de manera que puedan entender y no hablo al menor de la misma forma que al mayor. Nuestro Padre celestial hace lo mismo.

Dios desea comunicarse con nosotros aún más de lo que nosotros queremos hacerlo con El; y puesto que conoce el nivel espiritual de cada uno, nos habla como corresponde. “Su Palabra se dirige a nosotros de varias formas. Jeremías profetizó: ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?” (Jeremías 23:29). Por lo tanto, la Palabra de Dios puede dirigirse a nosotros poderosamente: como fuego que enciende una respuesta, o como martillo que rompe toda oposición; y también puede tener por objetivo nuestra mente en vez de nuestras emociones. “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta…” (Isaías 1: 18).

Sea cual fuere la forma en que Dios prefiera hablarnos, debemos aprender a escuchar, y acordarnos de juzgar todo lo que oigamos por su Palabra revelada: la Biblia. Al apóstol Juan le preocupaba particularmente esto cuando escribió:

“Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (l Juan 3:24-4:1).

Así que el Espíritu Santo es capaz de dirigirnos a una sensibilidad espiritual mediante la cual podemos “probar” Juzgar) lo que oímos; y distinguir entre la guía de Dios y las voces humana o satánica. ¿Y cómo nos dirige Dios? Al igual que un cajero de banco es capaz de distinguir entre billetes falsos y verdaderos porque maneja estos últimos, también nosotros, si permanecemos en El y guardamos sus mandamientos, podemos discernir la voz de Dios. En el evangelio de Mateo, leemos: “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (24:23-24). A medida que nos vayamos acercando a los últimos días, la falsa profecía abundará más y más; y Satanás intentará engañar a la Iglesia utilizando muchas voces. Sin embargo, los que aprendan a escuchar a Dios no serán engañados, porque sabrán la diferencia que existe entre El y las voces falsas. Si saben oír la voz del Señor, no podrán ser engañados por otras voces. Cada vez es más importante aprender a probar los espíritus y ser capaces de distinguir entre Dios y el diablo. Jesús continúa describiendo el estado del mundo al final de esta era, y afirma: “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entro en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37-39).

El tiempo anterior a la Segunda Venida de Jesucristo se conoce como los últimos días. Los versículos que acabamos de citar describen esos días, que serán semejantes a aquellos en los que Noé construyó su arca.

Cuando se acercaba el día del juicio, la gente seguía actuando como si nada sucediera; no estaban conscientes del tiempo en que vivían. También hoy día, la gente se ocupa en sus asuntos normalmente, sin saber que se aproxima el fin del mundo. No están escuchando a la voz de Dios ni se encontrarán listos cuando venga el Señor. ‘