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Dejando un legado

LEA:  Deuteronomio 6:4-9
Y las repetirás a tus hijos, …estando en tu casa, y andando por el camino. —Deuteronomio 6:7
Recientemente mi nieto Álex me acompañó mientras hacía unos recados. Inesperadamente me preguntó: «Abuelo, ¿cómo recibiste a Cristo como tu Salvador?» Conmovido, le conté acerca de mi conversión cuando era un niño. Alex seguía interesado, así que describí para él cómo su bisabuelo había llegado a la fe. Esto incluyó un breve resumen de cómo sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, su resistencia inicial al Evangelio y cómo su vida cambió después de hacerse cristiano.

Posteriormente recordé nuestra conversación cuando leí un pasaje de la Biblia que hablaba acerca de la fe que se transmitía de generación en generación. En Deuteronomio, Moisés instruyó a los israelitas a que se tomaran a pecho las verdades de Dios y las compartieran con la siguiente generación como una manera de vivir: «Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarse, y cuando te levantes» (6:6-7).

La crianza bíblica no es garantía de que se tendrá una descendencia piadosa. Pero, cuando vemos interés espiritual en la siguiente generación, podemos cultivar conversaciones vitales acerca de la Palabra de Dios. Éste puede ser uno de los más grandes legados de un padre o un abuelo.



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  1. Jonathan Urrutia

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