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El Dios de Einstein

LEA:  Salmo 19:1-6
Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. —Salmo 19:1
Cuando se le preguntó al gran físico Albert Einstein si creía en Dios, él respondió: «Estamos en la posición de un niñito que entra en una enorme biblioteca llena de libros en muchos idiomas. El niño sabe que alguien debe haber escrito esos libros. No sabe cómo… Ésa, me parece, es la actitud de incluso los seres humanos más inteligentes hacia Dios. Vemos el universo maravillosamente dispuesto y obedeciendo ciertas leyes pero apenas las entendemos». Aunque Einstein se maravillaba ante el diseño que veía en la naturaleza, no creía en un Creador personal.

El salmista compartía con Einstein el sentido de sobrecogimiento y respeto reverencial en cuanto a la naturaleza, pero dio un paso más y creyó en el Diseñador que había pord detrás del diseño: «Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos» (Salmo 19:1).

La maravilla que sentimos al contemplar nuestro universo debe servir como una señal en el camino que apunta hacia Aquel que lo creó. Las Escrituras nos dicen: «Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1:3).

¿Estás luchando con tus creencias? Mira las estrellas esta noche. En el cielo se ha diseñado una asombrosa señal en el camino que apunta al Diseñador de todo ello.



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