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El mejor borrador

Yo deshice como una nube tus rebeliones. —Isaías 44:22
¿Qué es la memoria? ¿Qué es esta facultad que nos hace capaces de recordar sentimientos, visiones, sonidos y experiencias pasados? ¿Por medio de qué proceso se registran, almacenan y conservan los eventos en nuestro cerebro para que éstos vuelvan una y otra vez? Gran parte de esto sigue siendo un misterio.

Sabemos que los recuerdos pueden ser bendiciones —llenos de consuelo, tranquilidad, seguridad y gozo. La vejez puede ser una etapa feliz y satisfactoria si hemos almacenado recuerdos de pureza, fe, confraternidad y amor. Si un santo mira hacia atrás recordando su vida de servicio cristiano y rememora la fidelidad de Aquel que prometió: «no te desampararé, ni te dejaré» (Hebreos 13:5), los años del crepúsculo de su vida pueden ser los más dulces de todos.

Pero la memoria también puede ser una maldición y un instrumento de tortura. Muchas personas, al acercarse al final de su vida, darían todo lo que poseen por borrar de sus mentes los pecados de su pasado que les acechan. ¿Qué puede hacer una persona que está plagada de tales recuerdos? Tan sólo una cosa. Puede llevarlas a Aquel que puede perdonarlos y deshacerlos para siempre. Él es Aquel quien dijo: «Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones» (Hebreos 10:17).

Puede que no puedas olvidar tu pasado. Pero el Señor ofrece deshacer, «como una nube tus rebeliones» (Isaías 44:22).



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