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El mundo está observando

Unos amigos míos estaban sirviendo en un ministerio dirigido principalmente a cristianos cuando se les presentó la oportunidad de cambiar de empleo y tocar las vidas de miles de no creyentes. Decidieron hacer lo que creían que era un cambio emocionante.

Muchas personas, incluso algunas que no les conocían personalmente, quedaron espantadas y les acusaron de buscar fama y fortuna en el mundo. Pero, con la fe de que Jesús había venido «a buscar y a salvar lo que se había perdido» (Lucas 19:10), decidieron ir en pos de lo que consideraban una oportunidad aún mayor de servir a los «perdidos» en su comunidad.

Más tarde dijeron: «Algunos cristianos fueron muy crueles con nosotros y nos escribieron correos electrónicos llenos de odio. Nuestros nuevos amigos no cristianos eran más amables con nosotros que nuestros compañeros cristianos. No entendíamos eso y nos sentíamos profundamente heridos». Me contaron que su deseo era seguir la directiva de Dios de ser «sal» y «luz» en el mundo (Mateo 5:13-14).

Cuando alguien que conocemos está tomando una decisión o haciendo algún cambio, puede ser de ayuda que le preguntemos cuáles son sus motivos para ello. Pero no podemos conocer totalmente el corazón de otra persona. No queremos «morder y comer» a nuestros compañeros cristianos (Gálatas 5:15), sino más bien amarles de una manera que los demás sepan que somos seguidores de Jesús (Juan 13:35). El mundo está observando.



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