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El único lugar donde comenzar

LEA:  Gálatas 1:6-12
Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema. —Gálatas 1:9
Cuando una casa de publicaciones me pidió que escribiera una nota promocionando un nuevo libro, dije que me alegraría hacerlo. Parecía ser un esfuerzo útil dirigido a jóvenes, desafiándoles a vivir para Dios en un mundo cambiante. Pero, mientras leía el libro, algo me atribuía. Aunque contenía muchos pasajes de las Escrituras y grandes consejos espirituales, no explicaba que el punto de partida para cualquier relación con Dios era la salvación por medio de Jesucristo.

El autor parecía implicar que la esencia de llevar una vida espiritual en la sociedad moderna se basaba totalmente en la acción —buenas obras— y no en la fe salvadora en Cristo. No escribí la nota de promoción.

La cultura de la iglesia está cambiando rápidamente. A menudo se deja atrás la naturaleza esencial del Evangelio en el intento de encontrar nuevas y emocionantes ideas. El apóstol Pablo quedó atónito al ver que las personas fácilmente aceptaban un «evangelio diferente» (Gálatas 1:6). Lo que él predicaba no provenía del hombre, sino que era una revelación directa de Jesús mismo (vv.11-12).

Jamás debemos abandonar el verdadero Evangelio: que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó para nuestra justificación, declarándonos justos delante de Dios (Romanos 4:25; 1 Corintios 15:3-4). Sólo esto ofrece el «poder de Dios para salvación a todo aquel que cree» (Romanos 1:16). Si queremos vivir para Dios, este es el único lugar donde comenzar.



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