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El vive aquí!

Y se oyó decir que estaba en casa. Marcos 2: 1

Hace muchos años, cerca de la real residenciabritanica en la isla de Wight, habia varias casas para los pobres y los ancianos, Un misionero que un día visitaba algunos ancianos, preguntó a una mujer: ¿Os visita alguna vez la reina Victoria? Oh si – contesto . Su majestad viene a menudo a vernos. Después, pensando si la mujer seria cristiana o no, el misionero preguntó: ¿Os visita alguna vez el Rey de reyes? La mujer inmediatamente sonrió y le contesto:  No, señor Él no nos visita. !Alabado sea Dios!, “Él vive aquí!”. Es por ello que estamos tan ricamente bendecidos!

Mientras leía esta historia, me acordé del incidente registrado en Marcos 2 y de lo que ocurrio cuando Jesús visitaba una casa en Capernaum. Atraída por sus milagros y enseñanzas, mucha gente se acercaba a oír la Palabra de Dios vs.2. Su presencia producía fe y ayuda mutua vs. 3-5. También administraba bendiciones especiales y traía salvación, al menos a un oyente vs. 5, 11,12.

Aplicándonoslo, algunos de estos detalles pueden convertirse en hechos reales si Cristo es honrado hoy en nuestros hogares. Mira tu casa. ¿Tiene algún síntoma de espiritualidad? ¿Da evidencias de que el Salvador está allí? ¿Aquellos que te visitan reconocen por los cuadros en la pared, los libros de tus estantes y en la música, que amas al Señor? ¿Es notorio que Jesús ocupa el primer lugar en tu vida familiar, o las marcas de la mundanalidad están enrareciendo el ambiente? Deseo y oró para que puedas decir de tu hogar: Sí, Alabado sea Dios, Jesús VIVE aquí

Si Cristo reside en tu corazón, debe presidir también en tu hogar.
Marcos 2: 1-12



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