La lucha de la fe

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”. Habacuc 2:4.
Has estado últimamente luchando con Dios tratando de comprender
suscaminos? ¿Te ha sido difícil penetrar en la voluntad de Dios para tu vida? Ciertamente, no siempre es fácil aceptar lo que él ha dispuesto para nuestra vida.
Habacuc fue un hombre cuya vida se centró en esa lucha. Su nombre significa para algunos “abrazador” o “abrazo”, pero para otros significa “luchador”. Me inclino por el segundo, porque, al observar su libro, puedo ver a un  hombre que ha tenido que luchar con Dios, quizás abrazándose a Él sin soltarlo en ocasiones, tratando de entrar en ese mar desconocido llamado la voluntad de Dios.

El problema de Habacuc era tratar de entender los caminos de Dios y la justicia Divina. Habacuc llega a cuestionar a Dios por las consecuencias que tiene que afrentar Judá debido a su constante iniquidad y finalmente, demanda una respuesta por parte de Dios.

¡Cuán comprensivo es Dios con la pequeñez del ser humano! Dios le explica pacientemente al profeta que su problema  y el mío no es juzgar a Dios y evaluarlo para ver si lo que hace esta bien o es justo. El gran problema del  VIVIRA POR SU FE

porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: “Mas el justo por la fe vivirá”. Romanos 1:17

¿Por qué confias en Dios? ¿Porque es Dios, porque te ha dado bendiciones? ¿Qué es entonces fe?

Casi siempre, cuando se habla de fe, el ser humano se refiere a situaciones en las que Dios le dio algo. Y puede que haya razón para esa asociación, pero la fe va más allá.

Fe es más que un concepto, una definición o una oración aprendida. Sonrío cada vez que recuerdo la anécdota aquella en la que un párroco convocó a su comunidad rural a orar fervientemente por lluvia, pues sus siembras estaban a punto de perderse y no tenían casi agua  ni alimento. Todos los días muy temprano él les preguntaba si creían de verdad que Dios les enviaría agua del cielo,

-¡sí, claro que sí! –decían todos a coro.

Uno de aquellos días de intensa sequía, el párroco les volvió a hacer la misma pregunta.

-¿Creen de verdad que Dios les enviará agua del cielo?

-¡sí, claro que sí! –gritaron.

Entonces les preguntó él:

-¿Por qué  no trajeron sus paraguas?

Fe es ir adelante, ponerse en marcha, empezar a actuar como si las cosas ya hubieran ocurrido; sin presunción, pero con la firme convicción de que todo lo prometido ocurrirá. Fe es ver lo que no ves, esperar lo que no está. Fe es mirar a Dios. Es esperar la lluvia aunque no haya nubes, ni frio, pero con paraguas abiertos.

Con perfecta justificación, el profeta escribió lo que Dios le dijo, la
unica manera por la que el justo puede vivir es por la fe. No por hechos, no por los sentimientos, no por la lógica, sino todo lo contrario: por lo que parece ilógico, irracional, imposible para el hombre. Ahí es donde esta la fe en Dios.

¿Cómo está tu fe en Dios? ¿Depende de la lógica? ¿depende de tus fuerzas y esfuerzos? O, ¿estás imposibilitado como ser humano y eres consciente de que solo él podrá hacer lo imposible?

Abre el paragua aunque el sol siga brillando y tengas calor. Ya se acercan las lluvias.

Imagino a Dios diciéndole: “Mira, Habacuc, mi luchador. Has estado agonizante queriendo entender mis caminos. Eso esta muy bien. Lo que aquí realmente importa es que el justo, el que me
ha aceptado como su Dios, se aferre a mí por fe mas allá de las bendiciones o las cosas buenas que puedan ocurrir en su vida
. Solo así la fe del hombre puede crecer pues confiara que si esta dentro de la voluntad de Dios, todo estará bien”.

¿Y que pasa ahora contigo y conmigo? ¿Quieres luchar para entender qué es lo que tiene Dios dispuesto para ti y para mí? ¿O quieres seguir perdiendo el tiempo cuestionando si Dios ha hecho lo correcto contigo o con el mundo?  Aférrate a él. No a lo que Dios pueda darte o quitarte.
Lucha por estar en el centro de su voluntad. Amado Señor, ayudarnos a aferrarnos a ti, no a lo que puedas quitarnos o darnos.



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  1. Elia Enid

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