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Los imanes y las mamás

Una maestra les explicó a sus alumnos de segundo grado una lección acerca del imán y lo que éste hace. Al día siguiente, en una prueba escrita, ella incluyó esta pregunta: «Tengo cuatro letras. La m se encuentra allí. Recojo las cosas. ¿Qué soy?» Cuando los alumnos entregaron sus pruebas, la maestra quedó atónita al encontrar que casi el 50% de los alumnos había contestado a la pregunta con la palabra mamá.

Sí, las madres recogen las cosas. Pero son mucho más que «imanes» que recogen ropa y juguetes por toda la casa. A pesar de lo dispuestas que están las madres a realizar esa tarea, tienen un llamado más elevado que ése.

Una buena madre ama a su familia y trabaja para crear una atmósfera donde cada miembro pueda encontrar aceptación, seguridad y comprensión. Ella está allí cuando los niños necesitan que se les escuche, se les dé palabras de consuelo, un cálido abrazo o una amorosa caricia sobre la frente con fiebre. Y, para la madre cristiana, su mayor gozo es enseñar a sus hijos a confiar y amar en Jesús como su Salvador.

Ese tipo de madre merece ser honrada —no sólo un día especial del año sino todos los días. Y dicho reconocimiento debe incluir más que palabras: debiera mostrarse por medio del respeto, la consideración y los actos de amor.



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  1. margaritacurielesquivel

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