Prueba de gracia en nuestros fracasos

Restauración de los caídos. El deseo del corazón del Padre es desencadenar el destino sin cumplir de sus hijos quebrantados.

 

Yo lo vi caer, y miré cómo la iglesia se lanzó rauda a la acción: “¡Que rinda cuentas!” clamaron, organizando un sistema de salto de obstáculos para que el siervo los superara. No tenía importancia si estos obstáculos hacían algo para ayudar directamente a la restauración. El hecho de que algo se hacía era suficiente para mantener fuera de la vista al siervo durante un periodo suficientemente largo, como para evitar que lo asociaran con la iglesia que lo había abrazado.

La palabra “restauración” se ha usado en la Iglesia durante muchos años. He observado y visto algunas restauraciones buenas, pero la mayoría han sido malas. Las revistas, los escritores, los programas de la televisión y los periódicos sensacionalistas, continúan explotando los fracasos largo tiempo después de la desaparición del siervo. Los siervos de ayer que fallaron terriblemente durante sus vidas, llevan las tinieblas de sus vidas marcadas en los libros de historia, sin tener en cuenta las bendiciones e incontables vidas que fueron transformadas a través de ellos mientras vivían. La malicia de este comportamiento es repugnante para Dios, quien no busca asesores terrenales que aumenten los castigos cuando Él ha aumentado la gracia (leer Mateo 18:22-35).

Jesucristo nos dice: “Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia” (Mateo 5:7). Pablo escribió que él era un ejemplo del más vil de los pecadores, para poder mostrar la ilimitada clemencia de Cristo Jesús (1 Timoteo 1:16). Y también exhortó: “Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, para que tú no seas también tentado” (Gálatas 6:1).

El fracaso es el maestro de todos
Recuerdo una vez, en la escuela primaria en Sudáfrica, recibir dos “cortes” (zurras), como ahí lo llamaban. Era con una vara de bambú, y me ayudó muy rápidamente a decidir que jamás lo recibiría otra vez. Me hicieron que me sentara en el despacho del director durante lo que parecían horas, mientras que todos pasaban por ahí, sabiendo que yo estaba a punto de entrar en un doloroso proceso de disciplina. Mi comportamiento cambió. Jamás tuve que sufrir la misma situación. Yo había fallado. Los demás vieron que lo había hecho. Sabían que me habían disciplinado, pero ahí acabó la cosa.

Si la restauración es realmente de Dios, entonces los fracasos del pasado son lavados bajo la sangre de Cristo, y si estamos caminando bajo la sangre, también debemos actuar como nuestro Padre, perdonando y siguiendo adelante. La restauración solo se produce cuando perdonamos y seguimos adelante.

Historia de la restauración
Cuando nos invitan a entrar en el proceso de la restauración, es para restaurar al hermano o hermana al lugar que les tenía destinado Dios, quien aún es su Padre. Somos invitados al proceso con la advertencia de tener cuidado. Debemos cuidarnos para no caer como ellos han caído, y debemos cuidarnos de juzgarlos más allá de la gracia.

Pablo se enfrenta a este tema específicamente cuando un hombre es descubierto y continúa en el pecado de adulterio en la iglesia corintia. Él administra la vara de corrección cuando le dice a la iglesia “que sea entregado a Satanás” (1 Corintios 5:5). Evidentemente, la disciplina funcionó y el hombre se arrepintió. Pero la iglesia siguió con su disciplina. Disciplinaron más allá de la gracia, fueron de la disciplina al castigo, y de ahí a la expulsión y al rechazo.

No entendieron que el proceso de restauración era para volver a colocar al hombre en su función y llamado de Dios. Estaban funcionando bajo la ley, la cual exige, saca y exprime más de lo requerido. Este hombre estaba marcado, y ya no querían tener más conexión con él. Pablo escribió para que perdonaran y consolaran al hombre para que no se desanimara más (2 Corintios 2:4-11). Debía experimentar una vez más el amor de Cristo. Debía ser abrazado de nuevo porque, de lo contrario, quién sabe lo que le ocurriría. Los planes del enemigo son para producir pretensiones de superioridad moral en los que intentan caminar en pureza, y destrucción para los que intentan caminar en rectitud.

Por otra parte, así se elimina la gracia y prevalece la ley. No debemos dejarnos burlar, tenemos que prevalecer.
Pedro fue totalmente restaurado tras su rechazo público de Jesús. El fracaso simplemente demostró que Dios invade a humanos que son frágiles. La vida de Pedro reflejaba fracaso, pero su vida, y sobre todo su gran obediencia, produjeron finalmente su martirio por Jesucristo.

Visitación y los hijos pródigos
En octubre de 2005 tuve una larga visión con Jesucristo, que indicó que comenzaría una “Restauración” entre los hijos pródigos después de producirse otra restauración en mi propio hogar. El 2 de febrero de 2006, mis hijas, quienes habían sido secuestradas hacía más de seis años, me fueron devueltas. Están en casa y hoy están floreciendo en la presencia del Señor. Recibí correos electrónicos y cartas de todo el mundo indicando que la restauración de mis hijas era una señal profética para muchos. No sabían que Jesús me había dicho esto ya específicamente.

Yo sabía –en general– que habría una restauración de los hijos de aquellos que aman a Dios, pero también sabía que habría una gran restauración masiva sobre los que habían totalmente fracasado en los años pasados, que aquellos que ahora estaban simplemente sentados acumulando polvo serían restaurados.

Vi a padres, madres, hijos e hijas del Rey que esperaban en un banco a los que estaban jugando el juego de invitarlos a jugar otra vez. Sabía que muchos de ellos eran mejores jugadores con más habilidades, pero habían sido puestos en espera, por lo que simplemente esperaban. Sabía que algunos habían fallecido mientras esperaban, sabiendo que el Padre les había impuesto manos, pero estaban desanimados hasta el punto de la tristeza excesiva. No podían llegar a la altura de los que los podían invitar a regresar al juego, así que, en su misericordia, Dios les permitió ir a casa.

Es fácil recordar los fracasos de los demás. Incluso un simple egipcio puede hacerlo. Moisés tenía bastantes recordatorios en su vida: “Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esta cosa es descubierta” (Éxodo 2:14).

Lo que nos hace proféticos no es saber el pasado de una persona, sino declararle su futuro. La cuestión jamás ha sido “¿Podemos leer la historia de un hombre?”, sino “¿Podemos restaurar el futuro de un hombre?” Cualquiera puede leer la historia de un hombre, pero el corazón del Padre desea desencadenar el destino sin cumplir de sus hijos quebrantados.
El Padre está llamando a los caídos. ¡Levántense del banquillo! ¡Salgan al terreno de juego! Salgan a desencadenar lo que Dios quería para ustedes desde la fundación de la Tierra. Siguiendo su maravillosa gracia.

Danny Steyne es pastor, profesor, líder de la adoración, autor y conferenciante. Es el líder apostólico Mountain of Worship (Montaña de adoración). Tomado de la Lista de Elías en español.



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