El poder de la cruz

Publicado el 24 November 2011

destacados cuentos para reflexionar , pensamientos cristianos, oraciones cristianas, mensajes cristianos para jovenes, devocionales cristianosY dijo a jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino ,LUCAS 23:42.

Conocí a Andrés en una de las ciudades más violentas del mundo. Tenía fama de malo. Había pasado varios años en la prisión, pagando por sus crímenes. Fue en la cárcel que se encontró con el Señor Jesucristo.

Una noche helada, de invierno, Andrés agonizaba; temblaba de frío, casi congelado, esperando la muerte. Fue en esas condiciones que me oyó, a tra­vés de la radio de un compañero de celda. Aquella noche, el Espíritu de Dios tocó su corazón. Había oído muchas veces hablar de Jesús, pero creía que la religión era cosa de personas débiles; él siempre se había considerado un valiente.

Armado hasta los dientes, había provocado dolor a mucha gente. Era malo y cruel. Había escogido el camino del crimen cuando era apenas un adolescente; y culpaba a la sociedad por no haberle brindado otro camino que escoger. Aquella noche, moría poco a poco; y la muerte lo asustó. En la casi penumbra de su agonía, entendió que Dios lo amaba y que quería darle un nuevo corazón. Suplicó. Clamó a Jesús por una segunda oportunidad. Y se adormeció.

A la mañana siguiente, vio entrar el sol por la ventana. Se encontraba en la enfermería de la prisión. Los rayos del sol eran insistentes, a pesar de la fuerte neblina. “Yo estaba vivo”, me dijo,sin poder esconder la emoción. “Yo no había muerto. Dios me estaba dando una segunda oportunidad”.

En el momento mismo de su muerte, hace más de dos mil años, un la­drón también fue tocado por la escena de la agonía de Cristo. El ladrón sabía que debía morir: él había pecado, había vivido una vida de desobediencia, había rechazado el amor y los consejos divinos. Pero, el sufrimiento de Jesús tocó su corazón y, en el último minuto de su vida, aceptó la muerte de Cristo en su favor.

Desde aquel día y a lo largo de la historia, millones de seres humanos han sido transformados por Jesús. Pero, todos ellos, de una manera u otra, han tenido que aceptar: de nada vale el sacrificio de Cristo, sin la aceptación personal.

La Cruz es un monumento a la misericordia y a la gracia de Jesús: por su misericordia, Dios no nos da la muerte que merecemos; y, por su gracia, nos da la vida que no merecemos. No salgas hoy de tu casa sin recordar que un ladrón “dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.

 

DIOS TE BENDIGA,


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3 Comentarios en este post

  1. carlos alberto vega montes dice:

    gracias señor Jesús por decirme hoy que tu me dejaras caer siempre estoy contigo hasta el fin del mundo

  2. carlos alberto vega montes dice:

    gracias señor Jesús por decirme hoy que tu no me dejaras caer siempre estoy contigo hasta el fin del mundo

  3. MOISES dice:

    La humildad no tiene nada que ver con la autocompasiòn, sino mas bien con ser uno mismo, pase lo que pase…

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