La lucha a muerte contra la pandemia de 1918

El 4 de octubre de 1918 el gobernador Andrés Alonso López publicó un «Boletín oficial extraordinario de la Provincia de Burgos», España, en el que dio a conocer, con relación a la mal llamada «gripe española», tanto la razón por la que se había «extendido considerablemente» como también las medidas urgentes que consideraba necesarias para contrarrestarla y las consecuencias que afrontarían quienes no las cumplieran.

«Habiéndose cometido por algunos pueblos la imprudencia… de celebrar las fiestas de la localidad, dando origen con ello a que se haya difundido rapidísimamente la epidemia de gripe entre el vecindario, creando con ellos situaciones angustiosas para dichos pueblos —recrimina el gobernador—, vuelvo a reiterar a los que todavía no estén convencidos del grave peligro que esto encierra, que se abstengan terminantemente de celebrar dichas fiestas o reuniones. La triste experiencia de lo ocurrido en otros pueblos como Los Balbases, donde fueron unos mozos a la función de Villaquirán, contrayendo allí la enfermedad y habiéndose celebrado a continuación los festejos en el primero de dichos pueblos, [por lo que] en pocos días llegó el número de atacados a 800 de los 1200 vecinos que lo habitan, nos ha servido de ejemplo, además de ser aconsejados ya por la ciencia antes de ahora.

»Asimismo recuerdo —continúa el mandatario de Burgos— que la infección se propaga por las gotitas de saliva que despide el que habla, tose, etc. a nuestro lado, al ser respiradas por los que le rodean, si está enfermo o convaleciente. Que se abstengan, en consecuencia, de permanecer en locales cerrados, mal ventilados, donde se reúne mucha gente, como tabernas, cafés, etc. Que se extreme la limpieza de las casas. Que se tengan abiertas todo el día las ventanas de los dormitorios y se ventilen con frecuencia los locales donde permanezcan durante el día. [Que estén] en el campo el mayor tiempo posible porque el aire libre, el agua y la luz son los mejores desinfectantes en esta ocasión. [Que se tenga] mucha limpieza de la boca y, en una palabra, [se sigan] los consejos del Médico y [se desoigan] a los ignorantes que… invitan a beber alcohol o consumir tabaco como remedios preventivos por ser sus efectos en esta ocasión más nocivos que nunca….

»Por tanto, estoy resuelto a castigar duramente… a los incumplidores de esta disposición», advierte el gobernador.

Este caso español es en definitiva una reveladora muestra de medidas parecidas que se tomaron así mismo en el resto del mundo, tales como las de no usar los tranvías en horas de mayor congestión, y de trabajar, dar clases universitarias y celebrar reuniones de organismos importantes al aire libre.1

¡Qué interesante es observar las similitudes entre las medidas que se tomaron hace más de un siglo y las que siguen tomándose en la actualidad! Por si eso fuera poco, podemos decir a modo de resumen que, si nos remontamos a los tiempos antiguos, veremos que Dios estableció las mismas medidas para su pueblo Israel. Es que, para contrarrestar la enfermedad, sigue siendo necesario que evitemos en lo posible el contagio con quienes pudieran haberse contaminado, que acatemos los consejos de los sabios que saben y no de los ignorantes que nos invitan a emborracharnos o drogarnos, y que aprovechemos cada oportunidad que se nos presente para disfrutar de los beneficios de la naturaleza que nos rodea.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Manuel J. Prieto, «Cómo se luchó contra la gripe española», CUR¡STOR!A: Curiosidades y anécdotas históricas <https://www.curistoria.com/2020/03/como-se-lucho-contra-la-gripe-espanola.html> En línea 12 julio 2021.

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