«Para no dañar a mi hija»

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«He pecado. He tocado de manera indebida a mi hija de once años. Me siento muy arrepentido y ya no lo quiero hacer, pero me siento esclavo y no sé cómo dejar de hacerlo. Necesito ayuda porque ya mi mente divaga en tener relaciones íntimas con ella. He pensado en entregarme a la policía para no dañarla, incluso en mutilarme. ¡Ayúdenme! Me siento avergonzado y he avergonzado a Jesucristo.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

«Es muy serio su caso, así que le rogamos que siga nuestro consejo. Están en juego la salud y el bienestar futuros de su hija. Usted tiene el poder de arruinar la vida de ella, pero también tiene el poder de protegerla.

»El que haya pensado en entregarse a la policía y hasta en mutilarse demuestra que usted reconoce lo peligrosos y desastrosos que son los pensamientos que está teniendo. Pero reconocer el peligro y estar arrepentido no bastan para proteger a su hija. El hecho de que admita que usted se siente esclavo de sus pensamientos y tentaciones quiere decir que ella sigue corriendo grave peligro.

»Usted tiene que contarle a su esposa de inmediato y explicarle por qué no puede permanecer en casa con ella y con su hija. Aunque no dejará de ser responsable por ellas y amarlas, usted tiene que vivir en otro lugar y visitarlas únicamente cuando su esposa puede estar a su lado en todo momento.

»Usted sabe que ha pecado contra Dios, y comprendemos que es probable que le haya dicho lo arrepentido que se siente. Pero aun así es necesario que le pida perdón por este pecado y por todos los demás pecados que usted haya cometido. Él está dispuesto a perdonar cualquier pecado, con tal que usted esté de veras arrepentido y dispuesto a vivir conforme a sus normas divinas en las Sagradas Escrituras.

»Sin embargo, aunque el perdón de Dios le servirá de ayuda espiritual, Él espera que usted, a pesar de lo difícil que sea, se someta a un tratamiento médico para esas tentaciones peligrosas. Es que, si bien Dios no nos condena por nuestros pecados, sino que los perdona, Él no nos quita las consecuencias naturales de lo que hayamos hecho.

»Usted tiene que afrontar esas consecuencias de su conducta. Si su esposa cree que lo que usted ha hecho merece recurso judicial, entonces ella pudiera denunciarlo a la policía….

»La responsabilidad primaria de su esposa es proteger a la hija…. Las mujeres que no defienden a sus hijos e hijas víctimas de abuso sexual llegan a ser tan culpables como los agresores.

»La víctima en este caso no es usted sino su hija. Mantenga eso presente. ¡Haga lo debido!»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 603.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
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