Un parlanchín asombroso

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Imagen por javan

(Día Mundial de los Animales)

Durante la madrugada del domingo 29 de abril de 2012, logró escaparse por la ventana de su domicilio al oeste de Tokio. Había estado muerto de las ganas de explorar el contorno, así que se dio el lujo de dar un largo «paseo». A pesar de que había vivido dos años en ese sector cerca de la capital japonesa, se perdió y se mantuvo vagando hasta el día siguiente, en busca de un hombro amigo donde recostar la cabeza o aunque fuera llorar. Gracias a Dios, lo encontró en la persona de un huésped que estaba alojado en un hotel cercano.

El hombre lo llevó a la comisaría local y se lo entregó a unos agentes de la policía, no sin antes asegurarles que decía algo sobre el lugar donde vivía. No obstante, allí «bajo custodia» guardó silencio absoluto dos días, hasta la noche del martes, antes de rendir su primera declaración. ¡Cuál no sería la sorpresa de los policías cuando al fin «desembuchó», dando a conocer de un modo inteligible no sólo su nombre, Piko-chan, sino también los detalles de su dirección: ciudad Sagamihara, distrito Midori-ku, calle tal, número de casa tal y piso tal! ¡Es que se trataba nada más ni nada menos que de un perico!

Así que el miércoles 2 de mayo los agentes se pusieron en contacto con los inquilinos de la casa que identificó el loro, y en cuestión de horas les devolvieron la pequeña mascota. Su dueña, Fumie Takahashi, una mujer de sesenta y cuatro años de edad, explicó que hacía años había tenido la experiencia de perder a un perico, «el antecesor» de Piko-chan, y que ése no había sabido cómo regresar a casa. Por eso cuando adquirió a Piko-chan, lo adiestró a que repitiera los datos de mayor importancia para él y no las tonterías insignificantes que suelen enseñarse a los loros.1

Según los ornitólogos, es decir, los biólogos que estudian las aves, no son frecuentes los casos en que esta especie de aves logra hablar de una manera tan inteligible.2 De modo que la capacidad que llegó a tener Piko-chan de comunicar en detalles tales datos lo destaca como un emplumado parlanchín por excelencia.

En contraste con las aves, los casos en que los seres humanos logramos hablar con elocuencia sí son frecuentes, pero lamentablemente también lo son los casos en que no somos más que parlanchines. A eso se refería Jesucristo cuando les dijo a sus discípulos que, al orar, no hablaran sólo por hablar. En lugar de imaginarse que se les escucharía por sus muchas palabras, debían reconocer que el Padre celestial sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos. Y luego les enseñó exactamente cómo orar, en las palabras del conocido Padrenuestro.

Si oramos así, tal como enseñó Jesús, nuestras oraciones no consistirán en una larga lista de peticiones triviales, sino en pedirle lo más importante a nuestro Padre celestial: que se haga su voluntad, que nos provea el alimento necesario para cada día, que nos perdone tal como nosotros perdonamos a los demás, y que nos libre del mal.3 Y veremos que Él se complacerá en concedernos esas peticiones, ya que se las habremos hecho conforme a su voluntad.4

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 «Perico extraviado le dice a la policía su nombre y la dirección de su casa», Yumeki Magazine, Japan News [Noticias del Japón], 2 mayo 2012 <http://www.yumeki.org/ perico-extraviado-le-dice-a-la-policia-su-nombre-y-la-direccion-de-su-casa> En línea 9 enero 2013; «Perico perdido le dice a la policía el domicilio de su casa», Noticia VC, 4 mayo 2012 <http://noticias.vaticanocatolico.com/ video-perico-extraviado-le-dice-a-la-policia-su-nombre-y-la-direccion-de-su-casa> En línea 9 enero 2013; Julian Ryall, «Lost budgie taken home after it recites entire address», The Telegraph, 2 mayo 2012 <http://www.telegraph.co.uk/news/newstopics/howaboutthat/ 9240683/Lost-budgie-taken-home-after-it-recites-entire-address.html> En línea 11 mayo 2016.
2 «Perico perdido…», Noticia VC, 4 mayo 2012.
3 Mt 6:7-13
4 1Jn 5:14-15

Un Mensaje a la Conciencia

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