¿Vale más un perrito que un niño?

(Víspera del Día Internacional de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión)

«Por alguna razón, que seguramente psicólogos y sociólogos podrán explicar mejor que yo —comenta el periodista Raúl Peñaranda en el Diario Página Siete de La Paz, Bolivia, en abril de 2015—, al común de la gente le conmueve más la violencia contra los animales que contra otras personas. La muerte de un perro a manos de su dueña la semana pasada, filmada y distribuida en las redes sociales, ha ocasionado una ola de protestas. Se realizaron masivas manifestaciones en cinco ciudades del país para reclamar castigo contra la dueña del perro….

»Es una reacción social que no puedo entender. No me entra en la cabeza que haya personas que tengan más empatía con los animales que con el prójimo. En Bolivia ha habido espantosos linchamientos, muchas veces de inocentes, a quienes el gentío humilló y torturó, usualmente durante horas, antes de matarlos….

»Drina Ergueta, en este mismo espacio, se preguntó por qué el video de un animalito que muere a manos de su ama causa más conmoción que uno que muestra cómo dos hombres adultos violan a una chica en Pando…. ¿Manifestaciones? … ¿Campaña en las redes sociales? No….

»Para un humanista como yo — opina Peñaranda—, el ser humano debe ocupar el centro de la preocupación de la sociedad. Obviamente que ese humano [debe] tener una relación de respeto con el medio ambiente, que incluye evitar la crueldad contra los animales, pero jamás los derechos de éstos deben estar por encima de los de las personas.

»Un niño, por ejemplo, tiene que poder caminar por una calle libre de peligros y, por tanto, debe garantizarse el derecho de que los perros callejeros que lo amenazan sean apartados, o eliminados. ¿[Acaso] un perro [debe] tener más derechos que una niña o [un] niño?

»En el trasfondo de todo esto, aparte de la distorsión de valores, [hay] una gran hipocresía. Esas mismas personas que, haciendo alarde y drama defienden la vida de un perrito, luego van a almorzar a su casa una deliciosa sajta [de pollo] lo suficiente como para la cual, por si no se han enterado, alguien ha tenido que matar un pollo, que es tan animal como un perro. Y esa muerte es muchas veces cruel.

»La violencia contra la mujer, y en general toda la violencia de la sociedad, no se reducirá mientras esos valores no sean recompuestos y se logre que, para la gente, el dolor del prójimo valga más que el de un animal.»1

Con todo y lo mucho que la mayoría de nosotros queremos a los perros y a nuestras otras mascotas, hay que reconocer que Peñaranda tiene toda la razón en cuanto a los valores tergiversados de nuestra sociedad. Jesucristo, el Hijo de Dios, enseñó que, a pesar de que los pajaritos no valen casi nada, Dios se preocupa por cada uno de ellos. Pero luego dijo que los seres humanos valemos mucho más que todos los pajaritos, y que ¡Dios se preocupa por nosotros al extremo de saber cuántos cabellos tenemos!2

Más vale que recompongamos nuestros valores —como nos exhorta Peñaranda— y determinemos practicar al mismo tiempo la regla de oro y el segundo mandamiento en importancia que nos enseñó Jesucristo: Amemos al prójimo como a nosotros mismos, y tratémoslo tal y como queremos que se nos trate a nosotros.3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Raúl Peñaranda, «El dolor de un perrito o el dolor de un niño», Diario Página Siete, 22 abril 2015 <https://www.paginasiete.bo/opinion/2015/4/23/ dolor-perrito-dolor-nino-54263.html> En línea 10 enero 2021.
2 Mt 10:29-31; Lc 12:6-7
3 Lv 19:18; Mt 7:12; Mt 22:39; Mr 12:31; Lc 6:31; Ro 13:8-9; Gá 5:14

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