«Yo los iba a matar con una escopeta»

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Imagen por Kenneth Vetter

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Mi esposa tenía cuatro meses de embarazo cuando me llamó un amigo y me dijo que ella estaba mal de salud. Él la llevó al hospital y ella perdió el bebé…. Después descubrí que mi esposa estaba enamorada del amigo que la auxilió llevándola al hospital. Le dije que el niño no era mío, y ella se ofendió….

»Ella me miente… y sé que me es infiel. Me ha despertado unos celos enfermizos…. Cuando descubrí lo de ella con mi supuesto amigo, los iba a matar con una escopeta…. Pero la amo y siento que no puedo vivir sin ella, y me da pesar dejar a mi hija [de ocho años que tuve con ella] en manos de un padrastro.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Usted dice que [su esposa] le miente y le es infiel. Pero no nos dice cómo sabe que esa es la verdad. ¿Tiene pruebas, o será que sus sospechas se deben a los celos enfermizos que siente?

»Así como la conducta de su esposa parece sospechosa, la amenaza suya de matar a dos personas con una escopeta es igualmente sospechosa. De ahí que nos preguntemos si los celos y la rabia se han apoderado de usted. De ser así, entonces usted ya no tiene la capacidad de juzgar correctamente lo que de veras está pasando.

»Sin embargo, a fin de responder a su caso, vamos a suponer que tenga pruebas de que su esposa le ha sido infiel y de que le miente. Aunque creemos que la infidelidad es una razón que justifica que se separe de su esposa, usted dice que siente que no puede vivir sin ella y que está preocupado por el futuro bienestar de su hija, así que la separación no parece ser la mejor opción para usted.

»Hay alguien que comprende perfectamente su caso. Ese Alguien es Dios, que sabe incluso los pensamientos secretos de usted como también los de su esposa. Él desea guiarlos, pero no puede hacerlo hasta que usted esté dispuesto a poner en sus manos su vida y su futuro. Eso significa abandonar la ira y los pensamientos de venganza….

»Por supuesto, su esposa no merece ni que usted ni que Dios la perdonen. Ella ha quebrantado sus votos matrimoniales y la ley de Dios. Pero todos, sin excepción, hemos quebrantado esa ley divina, y ninguno de nosotros merece el perdón. Jesucristo, el Hijo de Dios, murió por nosotros a pesar de que no lo merecemos. Y nos perdona a pesar de que, en definitiva, merecemos que se nos castigue.

»¿Puede usted seguir el ejemplo de Dios y perdonar a su esposa? Si usted puede, y si ella quiere, salvar su matrimonio, entonces le rogamos que busque consejería profesional para resolver los problemas que tienen entre los dos.»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 615.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


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