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La carrera de tu vida

El Equipo Hoyt es sin duda alguna, uno de los más inspiradores que he visto en mi vida. Se trata de Dick Hoyt (padre) y Rick Hoyt (hijo), quienes juntos compiten en maratones, triatlones y otros desafíos físicos.

Lo que hace especial a este increíble equipo es que Rick tiene una discapacidad que adquirió al momento de nacer por falta de oxígeno en su cerebro. Y Esto debido a que su cordón umbilical se enredó alrededor de su cuello, lo que le produjo una parálisis cerebral.

En las competencias, Dick lleva a su hijo en una silla especial acoplada al frente de su bicicleta, los arrastra en un bote especial cuando ellos nadan y lo empuja en una silla de ruedas especial cuando corren.

Los médicos habían diagnosticado que Rick permanecería en estado vegetativo persistente, lo que sus padres decidieron ignorar.

Un día, un grupo de ingenieros de la Universidad de Tufts le contó un chiste y Rick se rió, con lo que pudieron evidenciar que entendía y podía comunicarse, así que le crearon una computadora especial para que, usando leves movimientos de cabeza, pudiera comunicarse. Sus primeras palabras fueron “Vamos Bruins!” con lo que su familia comprendió que era un fanático de los deportes.

En 1977, padre e hijo decidieron entrar en una carrera benéfica de 8 kilómetros para un jugador de lacrosse lesionado que fue compañero de Rick y desde entonces han estado compitiendo.

 

Hasta junio del 2005, el equipo Hoyt participó en un total de 911 eventos, incluyendo 206 triatlones (6 de los cuales fueron competiciones Ironman) 20 Duatlones y 64 Maratones. Inclusive, en 1992, ellos manejaron bicicleta y corrieron a lo largo de Estados Unidos en una jornada de más de 6.000 kilómetros que les tomó 45 días

En una entrevista Dick dijo: “Ha sido una historia de esfuerzo desde que nació. Cuando tenía 8 meses, los doctores nos dijeron que deberíamos sacrificarlo, que estaría en estado vegetal toda su vida, ese tipo de cosas.

Bueno, esos doctores ya no están vivos, me gustaría que pudieran ver a Rick ahora”.

Que no te afecte lo que la gente te haya dicho, ahora mismo estás corriendo carrera de tu vida pero no vas solo, hay alguien que corre contigo, que empuja tu silla y que arrastra tu bote. Alguien que sin importar lo que los expertos puedan decir, sabe que tú tienes todo para vivir una vida plena, que te conoce y te ama más allá de lo que puedas imaginar.

No importa si has corrido kilómetros y sientes que ya no puedes seguir o si has estado nadando tanto que sientes que te vas a hundir en cualquier momento o tal vez o tal vez has pedaleado tanto y sientes que no has avanzado nada; Dios está contigo en cada prueba que atraviesas, él prometió que estaría con

nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. Josué 1:50

La carrera puede ser larga y con muchas pruebas pero tengas ganas de abandonarla, recuerda que no estás solo, Dios va contigo en cada etapa, es una carrera en equipo y tu victoria está asegurada.

 

Cuando termines la carrera buscarás a quienes te desanimaban, a los que dijeron que eras un caso perdido o se burlaron de ti y no los hallarás.

¡Sigue corriendo, no estás en cualquier carrera, estás en la carrera de tu vida y tu compañero es el mejor!

 



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