«Maestro, ¿hoy es la final?»

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Imagen por zimujova

(Víspera del Partido Premundial Brasil-Colombia)

Hacía cuatro años que había ganado su primer Campeonato Mundial de Fútbol en Suecia, goleando a la selección anfitriona 5-2 en la final. Ahora se proponía repetir aquella hazaña en el Mundial de Chile, tras derrotar nuevamente a los dueños de casa, esta vez por 4-2 en las semifinales. Con razón que el 17 de junio de 1962 el Estadio Nacional de Santiago de Chile se colmara de más de 68 mil espectadores ansiosos por verlo jugar en la final. Ese día Brasil, el poderoso campeón, defendería su título contra Checoslovaquia.

Aquella mañana Garrincha, la estrella brasileña del torneo que había deslumbrado al público chileno con su insuperable dominio de la pelota y del contrario, se despertó resfriado y con una fiebre de 39 grados. Lleno de analgésicos prescritos por el médico, minutos antes de ingresar a la cancha Garrincha le preguntó al seleccionador Aymoré Moreira: «Maestro, ¿hoy es la final?» A lo que el técnico y algunos compañeros de equipo, alarmados, le respondieron que sí. Sonriendo inocentemente, aquel genio de las piernas torcidas concluyó: «Ah, con razón hay tanta gente.»1

No obstante, Brasil derrotó a Checoslovaquia por 3-1, ganando así el segundo Mundial de su historia. Y fue más bien el partido de cuartos de final contra Inglaterra, que jugó siete días antes en el Estadio Sausalito de Viña del Mar, que dejó como saldo dos de los recuerdos más gratos de Garrincha en ese campeonato. El astro brasileño no sólo se lució anotando dos goles, sino también fue uno de los jugadores que trató de agarrar a un perro callejero que interrumpió el encuentro. Tras colarse en el césped, el perro esquivó al portero inglés y a Garrincha antes de ser atrapado finalmente por Jimmy Greaves. El delantero inglés pagó caro la hazaña: El perro se le orinó en la camiseta y, como no tenía otra de repuesto, le tocó seguir jugando con ella.

Si bien durante el resto del partido los defensas brasileños evitaron acercarse demasiado a Greaves por lo mal que olía, fue tal el interés que despertó aquel perro callejero chileno que la revista O Cruzeiro lo llevó a Brasil y lo sorteó entre los jugadores. El que ganó el sorteo por el que adoptó al perro fue nada más ni nada menos que Garrincha, quien declaró que lo había impresionado que pudiera regatear tan bien como él. Pero conste que Garrincha no regresó a casa en Pau Grande con una sola mascota sino con dos. Es que, de paso por el Palacio Guanabara en Río de Janeiro, el gobernador le regaló un mainá, un pájaro capaz de imitar la voz humana y cantar el himno nacional de Brasil.2

Así como Garrincha, aquel maestro en el terreno del fútbol, terminó por adoptar tanto al perro chileno como al mainá, Dios, nuestro Maestro en el terreno de la vida, desea adoptarnos a nosotros. Pero conste que no depende de un sorteo ni de una invitación especial por ser campeones, sino sólo de que le pidamos que lo haga, de modo que algún día pueda llevarnos a casa con Él como hijos suyos para ocupar la vivienda que nos está preparando allá en el cielo.3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Hernán Bahos Ruiz, «La historia de la insólita frase de Garrincha en el Mundial de Chile del 62», Diario el Día, 11 junio 2018 <http://www.diarioeldia.cl/deportes/futbol/historia-insolita-frase-garrincha-en-mundial-chile-62> En línea 30 mayo 2021.
2 «El espontáneo que eclipsó a Garrincha», FIFA.com, COPA MUNDIAL DE LA FIFA 1962, 21 julio 2016 <https://es.fifa.com/worldcup/news/el-espontaneo-que-eclipso-a-garrincha-2812594> En línea 30 mayo 2021; «Curiosidades y datos de un equipo mítico», FIFA.com, SWEDEN 1958/CHILE 1962, 13 junio 2017 <https://es.fifa.com/worldcup/news/curiosidades-y-datos-de-un-equipo-mitico-2894733> En línea 30 mayo 2021.
3 Jn 1:12; 14:1-3; Ro 8:15; Gá 4:5; Ef 1:5

Un Mensaje a la Conciencia

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