«¿Me debo separar por dignidad?»

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio www.conciencia.net y nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Tengo nueve años de casado. Hace seis meses mi esposa entró a trabajar en un casino. Ella siempre decía que me amaba, pero resulta que hace tres meses cambió completamente conmigo diciéndome que no me amaba, que sólo me quería.

»Hace como unos veinte días le vi en su celular una conversación con un hombre. Yo le reclamé, preguntando qué pasaba, y ella me respondió que nada…. No sé si enfrentarla con más carácter y terminar con esta relación, aunque ella dice que quiere recuperar el matrimonio. Yo regresé a buscar a Dios, porque solo no puedo con esta angustia. ¿Me debo separar por dignidad, o debo luchar por mi matrimonio aunque ella siga hablando con ese hombre?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»Nosotros recomendamos que las parejas tengan amistad con otras parejas, que los hombres casados tengan amistad con otros hombres, y que las mujeres casadas tengan amistad con otras mujeres. Sin embargo, es común que los que trabajan fuera del hogar se vean obligados a tener conocidos del sexo opuesto en su lugar de trabajo. Esos conocidos pueden llegar a ser amigos totalmente inofensivos. La persona casada debe contarle al cónyuge acerca de las amistades y de los conocidos con quienes trabaja. No debe haber razón alguna para ocultar esas relaciones.

»Algunos empleos de vez en cuando requieren alguna comunicación externa con una persona del sexo opuesto, así que el hecho de tener el nombre y los datos de esa persona en un teléfono en realidad no tiene mayor importancia. Usted dice que vio en el celular de su esposa una conversación con otro hombre, pero no dice que fue inapropiada en modo alguno. Las palabras empleadas en esa conversación debieron haber revelado si estaba relacionada con el trabajo.

»Si la conversación tenía que ver con el trabajo, entonces pudo haber sido apropiada y los celos suyos pudieran estar alejando a su esposa. Pero si la conversación no tenía nada que ver con el trabajo, entonces es obvio que su esposa está corriendo mucho peligro al comunicarse con ese hombre en privado.

»De cualquier manera, nos molesta su pregunta: “¿Me debo separar por dignidad?” Con esa pregunta da a entender que su dignidad es más importante que su matrimonio. Implica que está más interesado en el qué dirán que en lo que más les conviene a ustedes dos. Creemos que debe luchar por su matrimonio con todas sus fuerzas, y estar dispuesto a sacrificar su dignidad si es necesario.

»Usted hizo lo correcto al tomar medidas para restaurar su relación con Dios. Él puede darle sabiduría para determinar cómo proceder, humildad para hacer lo necesario, y fortaleza para superar los tiempos difíciles….»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 458.

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
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