Otro descubrimiento de Colón

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Imagen por fotonaut

«Aquel bosquejo histórico de Bocas del Toro… me dejó una impresión indeleble…. En la isla de Bastimentos escuché, fascinado… que… los hombres que a lo largo de los siglos han recorrido el archipiélago tuvieron que luchar contra dos poderosísimos sentimientos opuestos: uno de seducción ante la belleza de las islas, y otro de pavor, inspirado primordialmente por los bruscos cambios de humor del mar. Cristóbal Colón —Rafael aseguró saberlo “de buena tinta”— fue la primera víctima de esa contradicción cuando descubrió Bocas del Toro a principios del siglo dieciséis. La palabra descubrió era exacta en más de un sentido, no sólo el histórico-geográfico. Descubrió infinidad de cosas de orden sentimental… Aquí conoció la paz, pero también el miedo y la soledad. Su primer impulso fue quedarse en las islas a olvidar la redondez de la tierra y el mal aliento de Isabel la Católica; pero una noche algo lo hizo cambiar bruscamente de planes. Después de bautizar la bahía en su honor, levó anclas.

»Luego de esta visita, cae una oscuridad total sobre el paisaje, de varios años de duración.

»Posteriormente aparecen algunos capitanes españoles de importancia, que establecen sucesivamente, en Bocas del Toro, su cuartel general. Es una etapa de los tesoros escondidos en profundas cavernas; de naufragios criminalmente provocados; de sádicas venganzas…; del arrepentimiento y del perdón que llega con los años y la impotencia.

»Hasta que todo desaparece, barrido por la bocanada gélida que, de tiempo en tiempo, limpia el archipiélago. Siguen años apacibles.

»A continuación, el escenario es invadido de nuevo, esta vez por los piratas. Y el destino de Bocas del Toro reencuentra su hilo conductor. Jefes de bandas feroces que se cañonean de barco a barco, en el centro de la bahía, por el súbito recuerdo de una traición amorosa de veinte años atrás…. Ejércitos de piratas con ojos vendados, patas de palo, pañuelo en la cabeza, que se baten a muerte contra una tribu indígena por un mero error de traducción, por un saludo mal interpretado, por un plato de repugnante comida [rechazado]. Finalmente, el paisaje también los expulsa.»1

Por algo será que Rafael domina a la perfección la historia de Bocas del Toro. Es que allí nació y se crió Guillermo Sánchez Borbón, el reconocido autor panameño conocido también como Tristán Solarte, quien creó a aquel impresionante joven como el personaje principal de su novela titulada El ahogado. Es interesante observar que esa historia que cuenta Rafael se parece a la historia que narran los escritores bíblicos, en que tarde o temprano, después de las noches oscuras se vislumbran las primeras luces de la mañana.2 Quiera Dios que así como Colón descubrió Bocas del Toro, también nosotros descubramos un nuevo mundo espiritual en el que lleguemos a conocer la verdadera paz que su Hijo Jesucristo vino a darnos.3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Tristán Solarte, El ahogado (Panamá: Manfer, S.A., 1991), pp. 40-42.
2 Sal 30:5
3 Jn 14:27

Un Mensaje a la Conciencia

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