«Si tuviese buen señor»

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Imagen por g e g e n l i c h t

(Antevíspera del Aniversario de la Muerte del Cid Campeador)

«Hace casi mil años en tierras de España vivían moros y cristianos. Almudafar era rey de Granada, Almutamiz, rey de Sevilla. Almudafar decidió invadir Sevilla y Almutamiz pidió ayuda a un vasallo del rey Alfonso VI, a Rodrigo Ruy Díaz de Vivar. Y éste defendió la ciudad con tal coraje y valentía que desde entonces moros y cristianos, para recordar su bravura, le llaman “el Cid”, que significa: “Señor en la batalla”.

»—¡Yo, Alfonso VI Rey de Castilla, estoy orgulloso de contar entre mis vasallos con un guerrero tan valiente!

»Y esta fue la causa de que le salieran al Cid muchos envidiosos…

»— Majestad, el Cid te engaña…
»—Majestad, el Cid te miente…

»—Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado.
¡Vete y no entres en ellas
hasta pasado un año!

»—… Debo partir… y no quiero…
pero tampoco quiero
desobedecer a mi señor….
Quiero saber quiénes de mis hombres
han de seguirme en el desierto….

»Habló entonces su fiel sobrino, Álvar Fáñez:
— Con vos iremos, Cid,
por yermos y por poblados,
y gastaremos con vos
nuestras mulas y caballos.
Queremos serviros
como leales vasallos.

»—¡No podía esperar nada menos
de vos, mi fiel amigo!
¡Vos, mi mejor vasallo!
¡Vos, mi casi hermano! …
¡Marchémonos a Burgos!

»Parten ambos caballeros. Cuando el Cid entra a Burgos, está cansado y hambriento. Hombres y mujeres se asoman por las ventanas para verlo, y de los labios de todos sale la misma razón: “¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen Señor!” “¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!”»1

Así, de un modo entretenido tanto para niños como para adultos, representa Gisela López el comienzo del primer Cantar del Mío Cid en su adaptación teatral para títeres estrenada en España en 1999. Rodrigo Díaz de Vivar era un hombre de carne y hueso, un verdadero héroe de la Reconquista de España y no un personaje ficticio. Como tal fue todo un modelo de lealtad a su rey. Y sin embargo el rey al que le tocó servir no le correspondió con la misma nobleza e hidalguía. Al contrario, lo que hizo fue aprovecharse de esas cualidades del Cid. De ahí que el Cantar del Mío Cid bien pudo haber sido una de las fuentes literarias que inspirara a Roberto Gómez Bolaños, como «El Chapulín Colorado», a repetir a menudo y así popularizar la expresión: «Se aprovechan de mi nobleza».

Gracias a Dios, no hay razón alguna para que de nosotros se diga que seríamos buenos siervos si tuviéramos buen señor… con tal que ese Señor nuestro sea su Hijo Jesucristo, conocido no sólo como el «Rey de reyes», sino también como el «Señor de señores».2 Es que no hay, ni ha habido jamás, señor alguno tan bueno ni tan noble como Cristo. Él entregó su vida misma por nosotros aun antes de que, por iniciativa propia y sin obligación, decidiéramos servirle como fieles seguidores suyos.3

Carlos Rey
Un Mensaje a la Conciencia
www.conciencia.net


1 Gisela López, El Cantar del Mío Cid (Obra para titiriteros), Colección TEATRO AETIJ (Madrid: Asociación Española de Teatro para la Infancia y la Juventud, 2001), pp. 11,12,14.
2 Ap 17:14; 19:16
3 Jn 3:16; Ro 5:8; 10:9; Ef 5:2; Fil 2:5-11

Un Mensaje a la Conciencia

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